Viernes, 29 Agosto 2014
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Nuestro experto: 
Frank G. Rubio
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“Desmontando WikiLeaks”

Daniel Estulin publica su estudio sobre el controvertido fenómeno desde nuevos y reveladores ángulos 

Desmontando_Wikileaks
Portada de Desmontando Wikileaks, de Daniel Estulin
"¡Democracia, cuantas estupideces cree la gente en tu nombre! " Una gran parte de los lectores conocen WikiLeaks por las informaciones que han adquirido a través de los medios de comunicación de masas de mayor resonancia y piensan, consecuentemente, que es "otra forma de hacer periodismo o una alternativa a las fuentes convencionales de información". Yo mismo he escrito un breve artículo crítico sobre la cuestión hace unos meses. 
El libro aquí comentado hace todo lo posible por cuestionar de modo razonado estas beatíficas suposiciones. Antes de continuar, llamo la atención a los responsables editoriales por la pésima traducción del texto. Ya había observado en otra obra del mismo autor, concretamente: Los secretos del Club Bilderberg (Planeta), dificultades básicas de intelección. Traducir correctamente, y realizar las pertinentes correcciones de estilo, son parte del acervo profesional de cualquier editor que se precie. Es obvio que los traductores, en este caso las traductoras, no saben demasiado del tema y su trabajo es imperfecto por ausencia de familiaridad con los contenidos. Estulin no es Thomas Mann, ciertamente, pero un corrector de estilo podría haber convertido la obra original en algo digerible. Llamada, pues, de atención.
El autor nos relata la historia de WikiLeaks y su entorno así como la reacción de los mass media oficiales, curiosamente la caja de resonancia escogida por  los “justicieros” digitales para su campaña emancipadora. Esta es una de las cuestiones básicas: la colaboración entre WikiLeaks y los medios mayoritarios encargados de hacer llegar a los lectores, tras un cuidadoso filtrado, una selección de los documentos. El periodismo mayoritario lleva décadas moldeando la información convirtiéndola en desinformación, y en este caso estamos en lo mismo. Escasas informaciones de WikiLeaks son cotejadas con lo real, se aceptan como verdades indiscutidas. Es un caso claro de manufactura del disenso.
Tanto la historia de Assange, como la de los cofundadores y presuntos financiadores de WikiLeaks, da mucho que pensar.  Organizaciones como la National Endowment for Democracy (NED) o el Open Society Institute, esta última criatura producto del ímpetu reformador del ogro filantrópico Soros (contra el que Estulin lanza convincentes y muy graves acusaciones) tienen conexión con nuestro popular simulacro. Y es que no nos engañemos, a poco que investiguemos encontraremos muy peculiares relaciones entre la extrema izquierda posmoderna y determinados multimillonarios, sin olvidar la utilización de este gueto político cultural por las agencias de seguridad. 11M y 15M in Spain, by example.
En palabras de John Young, antiguo socio de Assange, "WikiLeaks es un fraude que trabaja para el enemigo".
El segundo capítulo, de los tres de los que consta el libro, está dedicado a los documentos filtrados por WikiLeaks relacionados con Afganistán. Muy significativa la ausencia de referencias en ellos al narcotráfico, siendo como es este pequeño y sufrido país uno de los primeros, sino el primer productor de opio del mundo.  En el mundo de la Inteligencia, como en el psicoanálisis, lo no dicho, lo omitido, tiene una significación especial. En este capitulo también se desmonta el mito de Los papeles del Pentágono y de su autor Daniel Ellsberg, un agente de la CIA desinformando para los estólidos representantes del baby boom.
En el tercer y último capítulo el autor se encarga de temas relacionados con la ciberseguridad. En gran medida el simulacro WikiLeaks será, es ya, utilizado para reforzar los aparatos de seguridad y vigilar la Red. Nuestra distópica  y jesuítica “reducción” planetaria ya en construcción. Atención a la Ley de Ciberseguridad aprobada por Obama a petición de Jay Rockefeller (sí, ya sé que es una casualidad queridos niños, que no he de ser conspiranóico… sigan jugando) y al uso de WikiLeaks como teatro de operaciones.
Ciertamente que el establecimiento de un “estado mundial” está en el aire, momias como Punset lo piden desde su blog. Otra cuestión es cuanto durarán sus primeros administradores. Preveo que poco.
No creo una palabra, y aquí me separo completamente de Estulin, que estemos en un umbral antropológico de “despertar global” alguno. Ni social, ni de conciencia.  Como no creo que Rusia sea una alternativa al globalismo anglosajón. Rusia es parte del problema, sus intereses la llevan ineludiblemente a colaborar con USA (ya lo esta haciendo en Libia). Absolutamente americanizada en su cultura tras la Revolución de Octubre (habéis leído bien) tiene como enemigos sus tendencias centrífugas y su decadencia civilizacional y demográfica. Pronunciadísimas ambas. China, cuando llegue el momento, la devorará.
Nos encontramos ante los prolegómenos de un falso amanecer y de un drástico reajuste demográfico de corte meta histórico al final del camino…
"Verás que todo es mentira"…


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DESMONTANDO WIKILEAKS. Daniel Estulin (Bronce, Planeta. Barcelona 2011)

Lunes, 01 de Agosto de 2011 08:53

comentario: 1

Publicado por ddaa
Miércoles, 30 de Noviembre de 2011 17:17

Uno prefiere con mucho al ogro filantrópico Soros que al ultraderechista Lyndon LaRouche, cuya mejor puta para la audiencia hispanoparlante -quitando a los aporreadores venezolanos- es Estulín. A ver si este farsante escribe algo sobre su amo algún día.

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