Emanuel Macron: A star is born

La alegría de un buen francés expatriado ante el panorama abierto por el nuevo Président de la République.

Ha nacido una nueva estrella con una energía poco habitual bajo los auspicios de un pueblo que iba apagándose poco a poco a lo largo de los treinta últimos años. Estoy hablando de Francia, que ha vivido su última campaña presidencial a un ritmo frenético y bajo la presión de los escándalos de unos y otros intentando despistar a un pueblo ya de por sí despistado, bajo en su autoestima y que verdaderamente no necesitaba más mediocridad añadida a los últimos cinco años de presidencia de un Francois Hollande que prometió mucho e hizo poco más que crear una convergencia mundial por el clima.

Francia ha roto con su pasado político el 7 de Mayo eliminando los dos principales partidos políticos clásicos de la derecha y la izquierda que se alternaban en el poder desde hace treinta y seis años. Francia estaba sumida a un desánimo que no ha hecho más que crecer año tras año, elección tras elección presidencial pasando por la cohabitación del bipartidismo y gobiernos bicéfalos en un mismo mandato. Francia llegó al paroxismo de su depresión y pérdida de fe en sí misma con los primeros atentados islamistas de Charlie Hebdo y de un súper Kosher en el corazón de París. Después vino el atentado del Bataclan y más atentados que desgraciadamente hundieron más el moral del pueblo a medida que crecía la ira y la frustración de once millones de franceses que auparon a la extrema derecha como segunda fuerza política de Francia.

No haré paralelismos entre aquella batalla electoral entre Jacques Chirac y Jean Marie le Pen en el año 2002. El mundo era otro. La batalla de la segunda vuelta electoral el 14 de Mayo 2017 fue entre la Francia de la cólera, de un pueblo frustrado por un pésimo panorama económico y el miedo a la inseguridad; y la renovación profunda del país propuesta por un meteorito con piernas llamado Emanuel Macron. Un banquero que pasó por el gobierno de Francois Hollande como ministro de economía que se fué cuando creyó que su visión no coincidía con la de jefe de gobierno. Sin partido que le respaldase, Macron creó un movimiento que en un año le llevó a ganar la presidencia de la República Francesa prometiendo refundar las entrañas políticas, las de la educación, las del código del trabajo, las de la economía y las de Europa. Casi nada en un mundo amenazado por el terror.

Hoy Emanuel Macron, hombre de izquierda ha nombrado Thierry Phillipe, hombre de derecha, primer ministro y le encargó un gobierno no de apertura ideológica como hizo Sarkozy, sino un gobierno libre, hacedor y ganador de la reconstrucción de un país marchito.

Hoy, como francés expatriado, tengo ganas de gritar: ¡Vive Macron et vive la France!

Nuestro experto:

Nacido en Casablanca, formado en París e instalado finalmente en Madrid, se puede decir que Michel Meyer “nació peluquero”. Desde que respiró el ambiente de la pequeña peluquería de su madre en su adolescencia, nunca quiso otra cosa. Aun así, la vida y sus inquietudes han llevado a...
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