Entrevista con Juan Carlos Ruíz Franco

Iria Barro y Frank G. Rubio charlan con el director del “Proyecto Shulgin” en español.

2grandesEl Pulso: Lo primero de todo al margen de felicitarte por este trabajo ingente e imprescindible que ve por primera vez la luz en castellano, editado primorosamente, por Manuscritos: ¿qué significan PiHKAL (Phenetylamines i Have Known And Loved) y TiHKAL (Tryptamines i Have Known And Loved)?

JCRF: Gracias. Esas siglas corresponden a las frases, en inglés, “Feniletilaminas que he conocido y amado” y “Triptaminas que he conocido y amado”. Significan un aporte, como tú mismo dices, imprescindible para la comunidad psiconáutica hispanohablante. Hasta ahora sólo se podía recurrir a la versión inglesa, con la dificultad de tener que entender inglés, de los en ocasiones barrocos giros lingüísticos que solía utilizar Sasha y de la complicación de las descripciones químicas en un idioma ajeno. Ahora estamos ofreciendo todo ese valioso material, pero en nuestra lengua. Más el añadido de las colaboraciones de importantes figuras del mundo de la cultura y la psiquedelia, como Antonio Escohotado, Jonathan Ott, Alaska y muchos otros.

El Pulso: ¿Quiénes fueron Alexander Shulgin y señora?

JCRF: Una pareja que se conoció ya siendo maduritos y con matrimonios anteriores encima, y en la que Ann, en cuanto intimó un poco con Sasha, se lanzó a por él, como podríamos decir. Precisamente después de casarse con ella es cuando comienza la etapa de más logros de Sasha, encerrado en su laboratorio sintetizando drogas por fuerza bruta, retocando un átomo aquí y allá, luego probando el resultado con mucha precaución, elevando a categoría de posible sustancia interesante la que le causaba buena impresión y ofreciéndosela a su señora. Y después de pasar ese filtro, se reunían con su grupo de amigos cobayas, y entre todos probaban la droga y relataban su experiencia con ella. Por lo demás, llevaron una vida muy tranquila, en un rancho apartado del mundanal ruido, con la única salvedad de la ocasión en que la DEA (la policía de drogas estadounidense) les asaltó, literalmente, en represalia por haber publicado PiHKAL, por lo que conllevaba de difusión de conocimientos químicos psiquedélicos. El resultado fue la anulación de su licencia para manejar drogas, 25.000 dólares, la confiscación de sus queridos cactos y una gran humillación. De todas formas, en lugar de amilanarse, se dispusieron a preparar la segunda parte, TiHKAL, en la que se describen más sustancias y en la que también hay parte narrativa, con todos los detalles sobre lo que les hicieron los agentes de la DEA.

El Pulso: ¿En qué consiste el “proyecto Shulgin”?

JCRF: El “proyecto Shulgin” fue la campaña que inicié junto a un conocido, bioquímico para más señas, por lo cual encajaba muy bien con mis conocimientos, porque nos compenetrábamos muy bien, cada uno en su ámbito. Sin embargo, al iniciarlo enseguida fue evidente que hacía falta mucho más personal porque necesitábamos una página web, un grupo Facebook, más traductores (con dos era mucho trabajo para cada uno), gente que hiciera difusión, etc. Coloqué un post en mi muro de Facebook, enseguida se ofrecieron dos personas, una de ellas con conocimientos informáticos suficientes como para poner en marcha la web (después podía actualizarla yo mismo) y otra con contactos en el ámbito de la drogofilia. Cuando por fin todo echó a rodar aparecieron más traductores, con lo que mi labor se fue aligerando y pude hacerme cargo de la difusión diaria y las relaciones públicas. Por último, al conocer a ciertos personajes famosos de este mundillo, les pedimos que nos apoyaran públicamente, y así aparece en un manifiesto de nuestra página web, y posteriormente que escribieran una contribución para la edición española de PIHKAL y TIHKAL. Eso fue en esencia el proyecto Shulgin. Quien desee reconstruir los “hechos” puede entrar en la web http://www.shulgin.es y en el grupo Facebook http://www.facebook.com/librosdeshulgin, leer los posts en orden inverso, y podrá ver él mismo cómo evolucionó todo.

El Pulso: ¿Podríamos decir que estos dos volúmenes son una especie de “biblia de las drogas de síntesis”?

JCRF: Sin duda. A mí me gusta permitirme la licencia de llamarlos así, porque ciertamente son lo más completo que hay sobre el tema, además de dos libros que no pueden faltar en la biblioteca de todo psiconauta o drogófilo, por lo que conllevan: sus contenidos y su historia. Son dos obras de culto (igual que sucede con la Biblia, permítaseme la nueva licencia) que ahora pueden conseguirse en castellano, después de tantos años teniendo que leerlos en inglés, con las dificultades que he mencionado antes.

El Pulso: ¿Qué sabemos que no supiéramos sobre el funcionamiento de la conciencia en el marco de sus estados modificados, derivados de la ingesta de sustancias sintéticas, antes de estas aportaciones químicas experimentales?

JCRF: Esa pregunta sería larga de contestar y conllevaría contar completos varios capítulos de la parte narrativa y los trip reports de la parte química. Resumiendo mucho, algunos capítulos narrativos ofrecen las propias experiencias de Sasha y Ann; y en la parte química de los libros, en cada sustancia hay un apartado en que los autores ofrecen lo que ellos llaman “comentarios cualitativos”, que ofrecen las experiencias directas de usuarios después de tomar dosis bajas, medias o altas de las más de 250 sustancias tratadas.

El Pulso: ¿Se sabe de alguien que esté replicando los experimentos de los Shulgin y pueda corroborar que las posologías y efectos indicados sean generalizables?

JCRF: Hay algunos investigadores, pero pocos, porque les resulta difícil encontrar financiación. El más relevante es David Nichols, a quien le respalda el Heffter Research Institute. Ha replicado en su laboratorio bastantes de las moléculas de Shulgin, e incluso ha añadido varias a la colección, que en realidad es casi infinita, ya que se trata de añadir un átomo aquí y otro allá, quitar o poner un enlace, y obtenemos una nueva sustancia, que después hay que probar si es psicoactiva y benigna. Evidentemente, en la serie de sustancias sintetizadas mediante este procedimiento, por fuerza bruta, Shulgin tuvo que desechar cientos de ellas por ser inanes. En España, la organización ICEERS también realiza experimentos con algunas de estas sustancias, previa petición de licencia para que todo sea legal; lo cual, por cierto, no es nada fácil con nuestro estado tan proclive a la prohibición, aún más que el estadounidense.

El Pulso: ¿Hasta qué punto las drogas de síntesis han corrido parejas al desarrollo de la música electrónica y determinado el florecimiento de la “cultura rave”?

JCRF: Han sido muy importantes para el desarrollo de estos fenómenos, ya que, bajo los efectos de algunas sustancias, el individuo se funde con la música, siente el ritmo en lo más interno de su ser y se deja llevar más fácilmente que si no hubiese tomado nada. A este respecto, la droga más famosa ha sido la MDMA, el llamado éxtasis; pero también se utilizan otras, como la 2c-b o la 2c-i, que son, como la antes mencionada, bastante más manejables que otras más psiquedélicas y potentes, y que es recomendable tomar en un ambiente tranquilo, como la LSD o la 2c-e. De todas formas, hay personas que las toman en raves, pero debe tratarse de individuos experimentados, porque un novato puede llevarse un buen susto en forma de mal viaje, al sentirse “raro”, estar entre tanta gente y con música a todo volumen.

El Pulso: La edición de un libro de cocina como este: ¿hasta qué punto es legal?

JCRF: En España, la Ley del Medicamento prohíbe hablar específicamente de fármacos, excepto en publicaciones especializadas, por lo que no se puede hacer en un libro dirigido al público en general. Ahora bien, a no ser que se fuerce el sentido de los términos, las sustancias de estos dos libros no son propiamente fármacos, sino en su mayoría drogas alegales o ilegales; y hasta lo que yo sé, no hay ninguna ley que castigue la información sobre drogas, a no ser que algún fiscal los denuncie ante un juez alegando que son un peligro público o que incitan a la gente a drogarse, con las consiguientes consecuencias perjudiciales. Sin embargo, este último punto no es cierto, ya que los libros no inducen al consumo en ningún momento, sino que ofrecen información científica, además de los relatos y peripecias de la pareja Shulgin, que en muchos casos describen experiencias con sustancias; pero ellos no animan a consumirlas.

El Pulso: ¿Qué andas preparando ahora?

JCRF: Pues da la casualidad de que llevo demasiados años investigando y escribiendo sobre drogas, así que he decidido cambiar de ámbito y volver a mi verdadera disciplina, que es la filosofía. De momento ya he traducido una “Historia del cinismo” (los filósofos cínicos griegos), original en inglés, con derechos de autor prescritos, que espero que se publique en Editorial Manuscritos; y a continuación estoy haciendo lo mismo con varios libros sobre los filósofos escépticos griegos. Mi objetivo es estudiar y aprender a la vez que escribo o traduzco, y el mundo de las sustancias psicoactivas ya no parecía aportarme mucho más. En cambio, en filosofía hay mucho por hacer y a la vez puedo aprender, que es mi verdadero objetivo cuando preparo algún libro, ya que todos sabemos que es difícil que el mundillo editorial permita ganar dinero.

Por otra parte, sigo traduciendo libros por encargo de editoriales, que ya es para mí mi segundo trabajo, además del de profesor de filosofía. En alrededor de diez años he traducido (y las editoriales han publicado) cuarenta títulos al castellano, lo cual no está nada mal. Las temáticas son muy diversas y traduzco de todo: deporte, ajedrez, nutrición (mi especialidad), espiritualidad, etc.

A veces también tengo curiosidad por algún tema histórico, filosófico o científico, me dedico a estudiarlo en profundidad, y como resultado escribo un mini-libro para hacer alguna aportación al tema, que después ofrezco libremente en mis páginas web. En concreto, los que he escrito hasta el momento pueden descargarse en http://www.jcruizfranco.es , mi página personal.

 * J.C. Ruiz Franco es licenciado en Filosofía y DEA del doctorado de la misma carrera. Tiene posgrados en sociología, nutrición deportiva e historia y filosofía de las religiones. Es autor de dos libros publicados en papel, Drogas inteligentes(http://www.paidotribo.com/ficha.aspx?cod=00791) y Albert Hofmann…(http://www.alberthofmann.es), y coautor de otros dos. Ha dirigido la edición de PIHKAL y TIHKAL, consideradas en conjunto la Biblia de las drogas de síntesis. También ha elaborado escritos para su difusión libre en Internet. Su principal labor en el mundo de la edición es la de traductor, con unos cuarenta títulos traducidos al castellano y publicados.

Nuestro experto:

Iria Barro Vale (Madrid, 1984). Aunque se licenció en Psicología Forense trabaja en una librería de viejo en el centro de Madrid. Además de actualizar, en los ratos que el trabajo y la lectura le dejan, un blog extraño y algo desconectado de la realidad llamado “Salvaje de...
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