Juan Carlos de Laiglesia publica “La Tumbona de Peter Lorre”

En el 75 aniversario de “Casablanca”, el autor dedica su tercer libro al mítico secundario.

Retrato del autor por Ouka Leele (fragmento)

Retrato del autor por Ouka Leele (fragmento)

Cuando pasaba hambre en la buhardilla, mi nevera sólo albergaba una botella de whisky, una lata de sardinas y un tarro mediado de mayonesa. Decoraba la pared con fotos del Ballet Bolshoi y de Peter Lorre en “M”, el vampiro de Düsseldorf. Probablemente el hambre, las condiciones extremas y el insomnio sellaron aquellas imágenes como un rastro imborrable en mi cerebro. El hecho es que, desde entonces, Peter Lorre me persigue.” (Juan Carlos de Laiglesia)

En “La tumbona de Peter Lorre” se cruzan dos relatos con estilos y objetivos distintos. Por un lado, un relato de iniciación: el narrador (un niño en su apacible colonia de veraneantes de clase media, en los años sesenta) se siente fuertemente intrigado por la tumbona que su mejor amigo tiene en el porche, un mueble excepcional en su forma y misterioso por la historia que lo rodea, ya que perteneció “a un actor drogadicto de Hollywood”. El narrador (que crece hasta convertirse en un joven de la Movida Madrileña) investiga desde entonces las circunstancias que llevaron esa tumbona hasta allí, topándose con una historia que le apasiona y en la que vislumbra paralelismos con su propia vida. En ese camino, retrata los años sesenta, las producciones del cine americano que se rodaban en España, así como la candidez de esa clase media española a la que pertenece el productor (padre de su amigo) y su contraste con el oscuro glamour de Hollywood y de las drogas.

El otro relato, como recuerda Borja Casani en el prólogo, se basa en los hitos biográficos de Peter Lorre, el impagable actor secundario de “Casablanca” que en sesenta años de vida recorrió el siglo de las dos guerras, alternó con el “star system”… y también pasó hambre muchas veces. Secundario en el cine pero protagonista de una biografía insólita y desconocida, que va desde la Viena de Sigmund Freud, Wittgenstein y Klimt al Berlín de Bertolt Brecht, Walter Benjamin, Fritz Lang y Goebbels, pasando por el Londres de Hitchcock y el Hollywood de John Huston y Bogart. Con todos ellos y con muchos más tuvo momentos únicos.

Con un desarrollo inspirado en “Las palmeras salvajes”, de William Faulkner, estos dos relatos distintos se van alternando y enriqueciendo mutuamente en “La tumbona de Peter Lorre”, aunque a diferencia de su referente, en algunos momentos convergen y dialogan.

El estilo de “la parte del narrador” es intimista y de vocación proustiana, con una dedicación especial al detalle psicológico y lo sutil, mientras que las notas biográficas de Lorre se tratan en tono periodístico-histórico, con rigor documentado. Ese contraste produce un efecto de sorpresa y periódica renovación que anima a avanzar en la lectura.

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* SOBRE PETER LORRE, EN EL 75 ANIVERSARIO DE “CASABLANCA”

El pequeño gran hombre de los ojos saltones, el Ugarte de “Casablanca” (en 2017 se cumple el 75 aniversario de la mítica cinta), es el mismo que jugó al béisbol en el equipo de John Wayne, que conquistó a Alfred Hitchcock sin saber hablar inglés y tomó cientos de whiskies con su íntimo amigo Humphrey Bogart.

La vida de László Loëwenstein, nacido en Hungría en 1.904 (Peter Lorre para el mundo) proporciona una de las ventanas más fascinantes que se puedan abrir sobre el siglo pasado. Los constantes cambios de destino de su padre, de los pocos que, siendo judío y masón, llegó a oficial del Ejército Austrohúngaro y sirvió en la Primera Guerra Mundial, hicieron que László y sus hermanos cambiaran de residencia continuamente, hasta que la adolescencia le sorprende en Viena, donde decide seguir su vocación de actor.

Es la Viena de Klimt, Freud y Ludwig Wittgenstein, y allí frecuenta los legendarios Cafés vieneses donde se reúnen intelectuales y artistas… Entre ellos, en la “mesa de los niños”, Peter coincide con un Billy Wilder de 19 años. Allí se incorpora al Teatro de la Espontaneidad de Jacob Moreno, fundador del “psicodrama” y la persona que le da su nombre artístico.

Se hace adicto a la morfina como consecuencia de su masivo suministro durante una operación que le deja secuelas, y a los 23 años le encontramos en Berlín, llamando a las puertas de Bertolt Brecht con una carta de recomendación bajo el brazo. En esa ciudad se consolida como actor teatral, ganando fama ante un público entre el que se cuentan espectadores como Albert Einstein y escriben de su éxito críticos como Walter Benjamin y Alfred Sacher-Masoch (sobrino de Leopold). En Berlín también salta al cine con “M, el vampiro de Düsseldorf” (1.931) la primera película sonora de Fritz Lang, cuyo personaje de psicópata infanticida le marcará para siempre.

En 1.933 está rodando en Berlín, cuando su productor recibe un chivatazo de la Gestapo y todo el equipo debe escapar urgentemente a Viena para poder terminar la película. Goebbels, antes de saber que era judío, muestra interés en conocerle, ya que al Führer le gustaba como actor, pero él responde en un telegrama: “No hay suficiente espacio en Alemania para dos criminales tan grandes como Hitler y yo“. El resultado es que se incluyen imágenes de su actuación en “M”, ya prohibida para entonces en Alemania, en el documental nazi “El Eterno Judío”, destinado a convencer al mundo de lo inevitable y oportuno de la “Solución final”… Peter Lorre se ha convertido en el prototipo del judío perverso.

De Viena a París para un corto exilio sin trabajo, hasta ser contratado para filmar en Londres con Alfred Hitchcock “El hombre que sabía demasiado”. Sus colaboraciones con Hitchcock le abren las puertas de Hollywood, donde hace proyectos con Charles Chaplin, rueda la primera película de John Huston como director, “El Halcón Maltés”, y junto a Humphrey Bogart varias más, entre ellas “Casablanca”. La lista de actores y directores con los que trabaja y comparte vivencias es inagotable y recorre la era dorada de Hollywood desde finales de los años 30, ya que se integra en el star system americano de la época, y se hace tan popular que su imagen se incluye en comics y dibujos animados (porque Warner tiene la patente de su”imagen física”). Así, se le pudo ver también junto al Pato Lucas o Bugs Bunny.

En 1.951 vuelve a Alemania para rodar su única película como director, “Der Verlorene” y desde mediados de esa década, siempre mirado con recelo por el Comité de Actividades Antiamericanas por su amistad con Bertolt Brecht, los productores americanos le buscan una y otra vez para la recuperación paródica del siniestro personaje de Terror que tanto ha representado y del que no se libera desde “M”. En el mismo saco que Lon Chaney, Bela Lugosi, Boris Karloff y Vincent Price, vive una suerte de revival cómico de su prototipo que asume con resignación.

Una de sus últimas películas se rueda en Málaga (”Esencia de Misterio”, 1.960), la primera cinta rodada con Smell-O-Vision, que incorporaba en las salas el sentido del olfato, con resultados cómicos por lo rudimentario del sistema. En la película hay un cameo de Liz Taylor. Aún en ese rodaje se deja notar su adicción a la morfina, como relata el productor ejecutivo español de la cinta, Eduardo García Maroto, en sus memorias.

Peter Lorre fallece en 1.964.

 *La Tumbona de Peter Lorre. Juan Carlos de Laiglesia. Los Libros de Ouka Leele. (Huerga y Fierro Editores. 2017)

 

Nuestro experto:

3 comments on “Juan Carlos de Laiglesia publica “La Tumbona de Peter Lorre”
  1. Deseando leerlo. Enhorabuena Juan Carlos

  2. ramon dice:

    Felicidades Juan Carlos. Una muy buena historia.

  3. Reyes Zatarain dice:

    Felicidades Juan Carlos !!! Que ganas de leerlo. Un abrazo Reyes

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