Trainspotting 2: “De turismo en la juventud”

Algo bueno: ya hemos estado allí. Y algo malo: el escocés sigue siendo impenetrable.

Hacia la mitad del metraje, el ajado cocainómano antiguamente conocido como Sick Boy le espeta al reaparecido Mark Renton que lo que está haciendo es “turismo de su juventud”. Una definición certera de lo que supone para su espectador objetivo este regreso a las cuestas de Edimburgo, y a sus vías de tren. Para conmemorar los veinte años de la adaptación cinematográfica de la novela de Irvine Welsh podían haberse acuñado monedas, o programar un encuentro metatodo al estilo Friends. Veinte años no son nada y son tanto tiempo, como recuerdan algunos inmisercordes, como de la muerte de Franco al estreno. A las cronologías las carga el diablo.

Tanto la novela, de lectura prescriptiva en la secundaria británica, como el largometraje, pueden calificarse de “generacionales”. Imposible sustraerse a la curiosidad quien, siendo veinteañero en 1995, busca la constatación o refutación de todo lo que le han dicho que supone franquear la barrera de los cuarenta. En este caso, triste constatación. Un poco hiperbólica, si nos consuela.

El reencuentro de los supervivientes se parece mucho al momento “Decíamos ayer” de Fray Luis de León en Salamanca. Han pasado veinte años, se recuerda insistentemente, pero las subsiguientes peripecias retoman sin elipsis la historia. La sed de venganza por la traición de Renton está fresca. Danny Boyle maneja con maestría los hilos de la nostalgia y de las expectativas, sobre todo con la icónica banda sonora. El respetable público, ahora más respetable por las canas, acoge con entusiasmo la inclusión de acordes de antaño junto con nuevas incorporaciones. Enganchar y no defraudar al consumidor beta de añoranza premium.

Pero los años pesan, más si se ha jugado a dejar un joven y bonito cadáver. En un alarde de sensatez, los amigos han perdido pelo (excepto Renton), han ganado kilos (a Renton le sientan fenomenal) y malviven entre naufragios existenciales. La madurez, aprende el nostálgico, no se conjura con batidos detox ni sesiones de atletismo dominguero. Las carreras. Aquellas explosiones de velocidad por las calles de Edimburgo son sustituidas por la subida a Holyrood Park, que tampoco es ninguna tontería. Algo bueno nos ha dado el envejecer: ya hemos estado allí. La imponente presencia de los parajes más simbólicos de la ciudad se disfruta más y con mejor conocimiento de causa. Y algo malo: hemos estudiado inglés pero el escocés sigue siendo un arcano impenetrable.

Primero fue la oportunidad, después la traición. Elige la vida. Eslóganes de los noventa que hoy quedan como un guiño simpático y algo naïf, con todo lo que nos ha caído encima. La arenga trasnochadamente postmoderna de Renton a la novia búlgara de Simon demuestra las contradicciones que el nuevo siglo nos trajo. El exceso de información lleva a la desinformación más absoluta. Los Iphones están hechos en China, pero aguantan divinamente persecuciones e intentos de asesinato.

Medio gas, decadencia, ecos de la antigua chispa. Los cuarenta no son los nuevos veinte, no hay más que verlos. Y los veinte de ahora no son los veinte de antes. Los jóvenes que se acerquen a la historia estarán libres de melancolía pero seguirán sin comprender cómo podían quedar los amigos sin teléfono móvil.

  • Título original T2: Trainspotting

Año 2017

Duración 117 min.

País Reino Unido

Director Danny Boyle

Guion John Hodge (Novela: Irvine Welsh)

Música Rick Smith

Fotografía Anthony Dod Mantle

Reparto Ewan McGregor, Robert Carlyle, Jonny Lee Miller, Ewen Bremner, Kelly Macdonald, Shirley Henderson, Steven Robertson, Anjela Nedyalkova, Irvine Welsh

Productora Film4 / TriStar Pictures / Sony Pictures Entertainment

 

Nuestro experto:

Rocío Cuevas es Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Cursó estudios de Doctorado en la Universidad de Puerto Rico y ha realizado cursos sobre relato contemporáneo en la Universidad de British Columbia. Investigadora de las nuevas literaturas de la emigración y de teoría y...
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