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¿Trabajar a distancia o teletrabajar?

No es lo mismo, ya lo decía Alejandro Sanz en su canción, aunque aquí no hablamos de arte y hartar, sino de trabajo. Es muy habitual utilizar el término teletrabajar en lugar de trabajar a distancia, cuando no tiene nada que ver. Bueno, sí, en ambos casos se trabaja fuera de las instalaciones del centro de trabajo. Hasta cierto punto, ambos términos y su concepto pueden solaparse, ya que en ambos tipos de relación laboral las labores se realizan fuera de las instalaciones de la empresa.

Básicamente, el teletrabajo es una modalidad de trabajo a distancia. En este caso, caracterizada por el uso de las TICs a la hora de desempeñar las funciones profesionales y mantener el contacto con la empresa. En el otro lado encontramos el trabajo a distancia, que puede englobar diferentes figuras laborales en las que no es indispensable recurrir a la tecnología para realizar las funciones.

De manera que hay que establecer ciertos puntos: el concepto de teletrabajo y trabajo a distancia; la diferencia entre ambos; y los sistemas que facilitan la transición al teletrabajo. La razón de hacer esto no es otra que la de comprender la diferencia entre teletrabajar y trabajar a distancia, así como las delimitaciones y matices entre uno y otro, ya que al hacerlo es más sencillo tener una idea clara de cómo establecer una estructura organizativa interna para las empresas y adoptar las herramientas tecnológicas necesarias para optimizar las tareas que el teletrabajador tiene que realizar. Además de conocer mejor lo que supone el trabajo a distancia o el teletrabajo.

Un concepto y sus diferencias

Delimitar ambos términos y sus conceptos es el primer paso a la hora de comprender en qué se diferencian y que no supone lo mismo trabajar desde casa que teletrabajar, como veremos a continuación. El teletrabajo es una forma de trabajo a distancia en la que los empleados realizan su actividad profesional en remoto, sin necesidad de estar presentes en la oficina o empresa. En este caso es indispensable recurrir a las tecnologías de la información y la comunicación disponibles.

Existen muchos tipos de teletrabajo, aunque básicamente este modelo laboral implica que el empleado desarrolle el trabajo desde una ubicación distinta a las instalaciones de la empresa, como hemos visto en CN Centros de Negocio, donde se adaptan a empresas, pymes, autónomos o teletrabajadores que, por la razón que sea, no trabajan en su casa y buscan un espacio propio en un coworking. Además, los teletrabajadores se mantienen comunicados con la empresa mediante las herramientas tecnológicas que permiten su desempeño laboral, así como realizar reuniones o comunicarse con los compañeros.

En el caso del trabajo a distancia, sucede algo similar: se trabaja fuera de las instalaciones de la empresa, pudiendo ser en casa o también en un coworking, incluso en un parque. El trabajo a distancia abarca varios tipos de relación laboral sin que sea necesario el uso de herramientas informáticas y de comunicación para que el profesional realice sus actividades. Por lo general, el trabajo a distancia se realiza en instalaciones que elige la empresa, con la finalidad de que sea posible un desarrollo eficiente de la actividad profesional y el cumplimiento de los objetivos. Implica, a su vez, la ejecución de las actividades laborales que no se pueden llevar a cabo dentro de las instalaciones de la empresa o requieren el desplazamiento del empleado. Otros ejemplos de trabajo a distancia son los que se realizan desde casa o cualquier otro lugar, sin que sea necesario el uso de las TIC o la asesoría de comercio exterior.

Dentro de las principales diferencias que existen entre una y otra modalidad de trabajo, encontramos el lugar en el que se desempeña, el uso de las tecnologías y la formación o la dotación de los equipos.

Tanto el trabajo a distancia como el teletrabajo se realizan de forma remota. El teletrabajo se realiza desde cualquier lugar externo a la empresa, como el hogar del trabajador o cualquier otra ubicación, como la casa, un centro de coworking, una oficina…

El trabajo a distancia ofrece una máxima flexibilidad, ya que el trabajador puede elegir su horario y método de trabajo, adaptándose a las actividades que no requieren de conectividad continua. El teletrabajo exige un horario fijo y una disponibilidad online dentro del horario laboral establecido, lo que resulta fundamental a la hora de comprobar que se trabaja en tiempo real y se pueden coordinar las tareas que dependen de la comunicación digital.

Trabajar a distancia permite realizar el trabajo desde una amplia variedad de entornos, como una cafetería, un parque o la propia casa. En el caso del teletrabajo, tiene que replicar el entorno de una oficina con las tecnologías necesarias para realizar el trabajo digital.

Una de las mayores diferencias entre una y otra modalidad de trabajo es el uso de la tecnología. El teletrabajo requiere el uso de sistemas tecnológicos de información y comunicación, como ya hemos comentado, para poder realizar las funciones laborales y estar conectado virtualmente con la empresa. Un teletrabajador tiene que participar en reuniones, registrar el tiempo de trabajo, coordinar actividades y comunicarse con sus compañeros o superiores mediante la tecnología digital. En tanto que un trabajador a distancia tiene mucha mayor libertad y no necesita estar continuamente conectado.

Cuando un trabajador a distancia requiere algún equipo para mejorar su productividad, puede ser proporcionado por la empresa o el propio empleado puede utilizar sus dispositivos o equipos, recibiendo un plus por parte de la empresa. Sin embargo, los teletrabajadores tienen la posibilidad de acceder a las herramientas de trabajo desde cualquier ubicación y la empresa dota a su plantilla de todo el equipo necesario, proporciona la formación para su uso y establece las buenas prácticas de uso para garantizar la seguridad cibernética.

A favor y en contra de trabajar sin ir a la oficina

El trabajo a distancia y el teletrabajo han revolucionado la manera en la que se concibe el entorno de trabajo y la relación entre el mismo y la vida personal. Esto supone una serie de ventajas que a casi nadie desagradan. Una de ellas es la flexibilidad horaria, ya que los empleados tienen la posibilidad de organizar el trabajo en razón de sus necesidades particulares. Se ahorra tiempo y costes al no tener que desplazarse todos los días al centro de trabajo. Permite una mayor y mejor conciliación de la vida laboral y personal, facilitando la gestión de los compromisos personales y familiares.

El talento se expande, ya que hace posible acceder a oportunidades laborales sin que importe la ubicación física. Además, para la empresa, supone una reducción de los costes operativos y una menor inversión en espacios de trabajo.

Pero no es oro todo lo que reluce. Existen algunos inconvenientes que hay que tener en cuenta, como las dificultades que presenta a la hora de separar la vida laboral de la personal. Existe el riesgo de trabajar horas extra o de no desconectar totalmente del trabajo. El aislamiento social es otro de los aspectos negativos, ya que se produce una menor interacción con los compañeros, afectando de forma negativa a la comunicación efectiva. Se produce una mayor dependencia de la tecnología; la necesidad de disponer de una conexión a internet estable y de los equipos adecuados puede convertirse en un problema en determinadas circunstancias.

Gestionar la productividad resulta más complicado, ya que el monitoreo y mantenimiento de la productividad supone un desafío cuando no existe una supervisión directa. Sin olvidar los riesgos de seguridad informática que se presentan al trabajar fuera del entorno controlado de la oficina.

Ventajas y desventajas aparte, teletrabajo y trabajo a distancia se enfrentan a una serie de desafíos. En el caso del teletrabajo:

  • Dependencia tecnológica, lo que supone que cualquier fallo técnico paraliza el trabajo.
  • Gestión de la comunicación y la colaboración. Mantener la comunicación efectiva y la colaboración en tiempo real puede ser un desafío al desaparecer el contacto físico.
  • Dificultades en la separación del trabajo y la vida personal, por lo que es fundamental establecer unos límites claros y unas rutinas que diferencien el tiempo de trabajo y el personal.
  • Riesgo de aislamiento. El trabajo desde casa puede llevar al aislamiento social y afectar a la salud mental de los empleados, por lo que resulta imprescindible fomentar un entorno laboral en el que se apoye la interacción y las actividades entre empleados.

Por otro lado, el trabajo a distancia, presenta sus propios desafíos:

  • Flexibilidad vs. estructura . La flexibilidad es la mayor ventaja, pero puede suponer un reto si no se establece una estructura y organización, ya que puede conllevar procrastinación si no existe una rutina de trabajo clara.
  • Variabilidad en el entorno de trabajo. Trabajar desde diferentes ubicaciones puede suponer un reto en lo que a consistencia laboral respecta. Los empleados necesitan adaptarse a las variaciones, lo que puede afectar a la productividad y el bienestar.
  • Menor supervisión directa y apoyo que pueden dificultar la gestión de la productividad y el desempeño.

En resumen, tanto el trabajo a distancia como el teletrabajo son dos excelentes opciones de trabajo, con numerosas ventajas y beneficios, aunque hay que tener en cuenta los retos y desafíos que suponen, así como los inconvenientes que pueden presentar.

 

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