Buscar

Trucos para emprender que no conocías

emprender

Nadie nace sabiendo emprender: no pasas de querer montar tu propio negocio a triunfar desde el primer día.

Hoy quiero darte consejos para hacer este emprendimiento más sencillo.

 

Deja de esperar al plan perfecto

La mayoría de gente que empieza, empieza sabiendo solo un 30% de lo que hace (o menos), el resto lo aprende a hostias. Lo que les importa es, cuando tengas un problema, lo resuelvas con creatividad y sin demasiadas complicaciones.

A veces creemos que empezar es dar un salto enorme, y no: empezar es mandar un correo, crear una cuenta, grabar un vídeo cutre, sacar una web que parece hecha en una gasolinera digital o contarle tu idea en voz alta a un colega. Eso ya es empezar, lo demás es paja mental.

Y no te saldrá todo rodado: habrá días donde todo fluya, y días donde te atasques con cualquier cosa, y es normal. Te prometo que hasta la gente que ves súper exitosa ha pasado por ahí (aunque ahora suban stories desde playas exóticas con frases profundas).

 

Herramientas poco conocidas para el emprendedor novato

  1. Notion AI: El 90% usa Notion como si fuera un cuaderno digital bonito, pero si AI te ayuda a crear ideas, resumir, organizar, hacer planes sencillos, formular propuestas, preparar mensajes e incluso idear nombres o estructuras.
  2. Bazaart: Es una app de diseño simple y rápida. Si necesitas creatividades sin suspirar 45 veces por Canva, te salva la vida.
  3. Tally Forms: Crea formularios bonitos, minimalistas y gratis en muchas cosas, y te permite recibir respuestas sin complicaciones.
  4. Testmail.app: Si vas a tener web, necesitas un email automático, o sistemas que envíen correos por ti. Aquí puedes probarlos para ver si funciona.
  5. Capgo: Si algún día creas una app (aunque sea simple), esto te actualiza la aplicación sin necesidad de pasar por las tiendas oficiales cada vez.
  6. Google Alerts bien configurado: Configura alertas como “ayuda jóvenes emprendedores + [tu ciudad]” o “programa innovación + convocatoria” y sabrás cosas que nadie mira.

Y truco extra: usa Telegram para unirte a grupos de emprendedores locales o freelances. Hay comunidades más activas ahí que en muchas redes famosas.

A veces la oportunidad no viene de un curso carísimo, sino de un mensaje random en un grupo que leíste mientras esperabas el bus.

 

Mentores que te ayudan en tu emprendimiento

Un buen mentor te da dos cosas: claridad y velocidad. El truco es tener uno que te hable claro y que te diga “esto sí, esto no, muévete ya, estás perdiendo tiempo”. Hay mentores online que hacen eso genial, y que te ayudan muchísimo.

Toni Sanchez Mentor, mentor de emprendimiento para nuevas empresas, nos da un consejo muy útil: “El mejor momento para tomar una decisión es cuando aún puedes cambiarla por poco dinero”. No esperes a estar invirtiendo medio riñón para mover ficha, porque muchas veces nos da pánico decidir cuando todavía no hay consecuencias serias, y luego decidimos a la carrera cuando ya todo es más complicado.

Un mentor llega con opciones y tú tienes que decidir. Por ejemplo: “¿Qué acción descartarías primero porque no te sirve?”.

A veces, tu mentor no es una persona, sino un audio de 12 minutos que te abre la cabeza, un comentario que te ajusta la idea, o una charla de 5 minutos por mensaje. No siempre se necesita un programa eterno, a veces basta con un empujón en el momento exacto.

 

Subvenciones y ayudas raras que poca gente busca

  • Micro ayudas municipales: Suelen estar en PDFs feos en la web del ayuntamiento, pero hay joyas: ayudas para digitalizar negocios, para diseño de marca, para jóvenes que quieren montar algo, para proyectos culturales, incluso para alquiler de espacios.
  • Subvenciones por sector raras: Si tu idea tiene un mínimo cruce con tecnología, innovación social, ecología, educación o igualdad (aunque sea pequeñito), hay convocatorias específicas.
  • Programas “no publicitados” de mentoría y apoyo: Algunas instituciones tienen programas que NO salen en portada. Revisa universidades, cámaras de comercio, asociaciones locales, incubadoras y grupos regionales.
  • Ayudas por contratación temprana: Si en algún punto necesitas a alguien, mira las ayudas por contratar perfiles jóvenes, parados de larga duración, mujeres emprendedoras, talento digital… Hay combinaciones que pueden subvencionar parte del salario y tú sin enterarte.
  • Premios con dinero que nadie pide: Hay concursos, premios y fondos que se quedan desiertos porque la gente cree que “nunca ganará”. Así que nadie se presenta, y ahí vas tú, como protagonista inesperado, y te llevas el micro presupuesto que necesitabas.

Crea un documento y apunta TODO lo que encuentres, aunque no lo vayas a pedir aún. Cuando lo necesitas, ya lo tendrás todo montado.

 

Válida la idea sin parecer un pesado vendiendo puerta a puerta

A nadie le gusta sentirse en una emboscada. No preguntes: “¿Pagarías por esto?”, porque eso es como preguntar: “¿Me quieres para siempre?”, en una segunda cita.

Mejor haz preguntas del tipo:

  • “¿Esto te resolvería algo ahora mismo?”
  • “¿Qué es lo que más te frustra de este tema?”
  • “Si alguien te lo diera hecho, ¿lo usarías?”

Si la gente empieza a contarte problemas reales, quejas que se repiten, situaciones concretas… ahí hay algo. No es casualidad, es una señal clara de que les importa de verdad. Y cuando algo importa, suele haber una mínima oportunidad.

No necesitas montar el producto perfecto para comprobarlo. De hecho, es mejor no hacerlo. Lo único que necesitas es una versión básica que funcione, aunque sea fea, simple, sin detalles. No la llames “versión 1”, suena demasiado serio. Dile “prueba rápida” y ya está.

Enséñasela a cinco personas. Solo cinco, no a todo el planeta. Si tres dicen frases tipo “sí me sirve”, “lo usaría” o “yo lo pagaría”, ahí tienes base para avanzar.

Y ojo: la validación no es que te digan “qué buena idea”, eso no vale. La validación es “lo quiero” o “lo uso”. Hay ideas que suenan increíbles y no sirven para nada, y otras que no emocionan pero solucionan problemas. Esas son las que funcionan.

 

Arrancar sin dinero pero consiguiendo que funcione

No necesitas 10 mil euros para empezar, pero sí necesitas ingenio y planificación.

Cosas que puedes hacer casi gratis:

  • Web básica con plantilla sencilla: No hace falta que parezca la NASA. Que cargue rápido, que se entienda y que tenga un botón de contacto.
  • Redes sin estrategia mística: Empieza contando qué haces, por qué lo haces, y qué problema resuelves. Punto.
  • Minimalismo de gastos: Pregúntate “¿gana dinero o es puro capricho sinsentido?” antes de pagar por algo.
  • Trueque moderno: Intercambia servicios con alguien que también esté empezando.
  • Contenido caótico pero honesto: A la gente le gusta la realidad más que la postura ensayada.

Y si de verdad no tienes dinero, empieza manual. Muchos negocios hoy automatizados comenzaron literalmente con un Google Sheet, WhatsApp y ganas.

 

Rutinas raras que sí funcionan cuando emprendes desde cero

  1. Haz lo difícil primero: Lo que más pereza te da, hazlo antes de que tu cerebro despierte del todo.
  2. Días temáticos: Lunes propuestas, martes creación, miércoles visibilidad, jueves organización, viernes revisar y ajustar.
  3. Tiempo de pensar agendado: Sí, suena raro, pero anótalo. Pensar también es trabajar.
  4. Regla del 1% mejor: Hoy solo haz algo 1% mejor que ayer. Una mejora mínima acumulada te salva el futuro.
  5. Elimina ruido sin culpa: Si algo no ayuda ahora, pausa sin drama.

 

Cerrar círculos para poder abrir otros

Esto casi nadie lo cuenta, pero emprender también es aprender a soltar: ideas que no avanzan, planes que se atascan, colaboraciones que no suman, hábitos que cansan más de lo que ayudan.

Si llevas 6 meses empujando algo que solo te trae estrés y ningún resultado, quizá es hora de pensar que te sobra esa idea. Dejar ir no es rendirse, es hacer espacio mental para lo que sí puede funcionar. A veces, mejorar tu proyecto empieza por limpiar la mesa y decidir qué no vuelve. Sin drama, sin culpa, sin fuerza innecesaria.

A veces avanzar es soltar, no insistir. Y eso también es trabajar en tu futuro.

 

Antes de terminar

Emprender es un acto de curiosidad y paciencia, y a veces también es comerte un bocata a horas raras mientras respondes mensajes.

No hay un momento perfecto para dar el paso, hay momentos más baratos para equivocarte. Empieza ahí, en el terreno donde puedes moverte sin que duela demasiado el bolsillo. Pide ayuda antes de estrellarte, no después. Usa herramientas fáciles que te sostengan el proceso, y no te líes con ceremonias raras.

Y sobre todo, recuerda que nadie tiene todo resuelto. Ni la gente que lo cuenta con filtros.

 

La parte que de verdad importa

Al final, emprender es una conversación contigo. Una que te empuja a decidir, a moverte, a corregir y a seguir. No necesitas ser brillante, necesitas empezar. No necesitas un plan perfecto, necesitas un plan mínimo. No necesitas más ideas, necesitas probar una.

Es el movimiento lo que te cambia. No la teoría. No el miedo. No la perfección.

Empieza pequeño, empieza torpe, empieza con dudas. Pero empieza. Que lo demás, te aseguro, se acomoda solo cuando ya vas caminando.